Primer apunte
Los sistemas de CMC como herramientas tecnoculturales, un campo pendiente (título provisional).
Hacia una "Tecnosociología" de la comunicación, el caso de la CMC.
Los estudios sociales de la tecnología no son nuevos y de hecho llevan un largo camino recorrido. Especialmente si entendemos a la tecnología en el sentido amplio que puede hacer que, desde ésta óptica, se estudie desde una televisión hasta un lápiz, desde el lenguaje hasta una bicicleta (buscar referencias). Sin embargo, las propias condiciones, separaciones disciplinares, áreas y objetos de estudio han traído como consecuencia que determinados tipos de análisis sólo se realicen desde ciertos sectores y no se incorporen como unidad de análisis en trabajos sobre sistemas tecnológicos específicos, y mas grave aún, que no se incorporen a los estudios sobre usos e impactos sociales de determinada tecnología o, en el caso que me interesa llevar a cabo, sobre los estudios de la comunicación a través de un complejo sistema sociotecnológico (cfr. Castells, 2000). Esto es especialmente válido en los trabajos sobre las llamadas “nuevas tecnologías” como el Internet y las computadoras. En ese sentido y centrándome en el objeto de estudio que me ha ocupado en los últimos tiempos, la Comunicación Mediada por Computadora (CMC), hasta ahora los análisis que se han desarrollado en torno a ella han tomado como puntos de partida: por un lado la relación que existe entre los usuarios y los diversos sistemas (es decir el uso del software y el hardware) para dicha comunicación; su uso y apropiación, y su relación con las posibilidades (y limitaciones) técnicas de dicho equipo (cfr. Gómez, 2005). Por otro lado, han tenido como objeto de estudio la interacción entre personas y grupos, independientemente de la capacidad técnica de las herramientas que se utilicen para ello. Es decir, los estudios sobre la CMC parten del uso de una “caja negra” (Latour, 1998). Queda así pendiente el análisis sociológico sobre las características y posibilidades técnicas de cada uno de los sistemas de CMC en relación no sólo al producto construido y su uso, sino al proceso de diseño, implementación y difusión de dicho software y su relación con posibles cambios en el campo social donde se ponen a prueba, así como a sus características más sociotécnicas. Estas consideraciones podrían, en determinado momento, circunscribir, limitar, potenciar o incluso dar forma al tipo de interacción, uso y apropiación que del sistema tengan los usuarios, por ello es importante al menos intentar una revisión descriptiva sobre su desarrollo. Haciendo hincapié en que esto por supuesto no significa que la tecnología por si misma determine el uso que se hará de ella, ya que:
Ni la tecnología determina la sociedad ni la sociedad determina la tecnología: ambos dominios se coproducen constantemente en un proceso en que la distinción misma entre lo social y lo técnico constituye un factor estratégico más en las actividades de los participantes (Aibar, 2002 , p. 47)
Sin embargo, creemos que éste puede ser un punto de partida importante para esta relación. Por otro lado, será interesante apuntar la posibilidad de que dicha relación haya podido potenciar la difusión de algunos sistemas por encima de otros y que esto haya dado como consecuencia que determinada construcción social, basada en la interacción a través de una computadora, haya predominado sobre otras. Estudios de este tipo se están desarrollando cada vez más bajo el concepto de “usabilidad” y el de Interacción “Humano-máquina” (Human Computer Interaction). Sin embargo, todavía no se han difundido en los trabajos sobre la CMC.
Apuntes teóricos: Sociología de la ciencia y la tecnología como punto de partida.
Un primer punto de partida para esta búsqueda se fundamenta en lo que Winner (1987) señala como la “política inherente en los objetos tecnológicos”. Es decir, el hecho de que: “las tecnologías no son simples medios para las actividades humanas, sino también poderosas fuerzas que actúan para dar nueva forma a dicha actividad y a su significado” (p.22). Por ello, Winner señala que, “lo que se necesita es una interpretación de las maneras, tanto obscuras como ocultas, en que la vida diaria se transforma por el rol mediador de los elementos técnicos” (p. 25) y que si bien esta ha sido una de las constantes en trabajos anteriores (Gómez, 2003, 2002), había partido de que las características tecnológicas ya estaban dadas y mi preocupación era en torno a su uso y apropiación. De esta forma, se vuelve necesaria una revisión previa a ese momento (que no es uno ni es estático ni mucho menos, sigue sucediendo conforme la interacción va dando sentido a los elementos tecnológicos), una revisión que tome en cuenta la producción de dichas herramientas tecnológicas ya que, como nuevamente menciona Winner:
Si nuestro lenguaje moral y político para evaluar la tecnología incluye solamente categorías relacionadas con herramientas y usos, si no incluye cierta atención al significado de los diseños y las disposiciones de nuestros artefactos, en este caso estaremos ciegos a muchas cosas que son intelectual y prácticamente cruciales (1987, p. 41).
Siguiendo entonces esta invitación, la intención será hacer un recorrido por la historia de la CMC con un énfasis especial en la relación entre el desarrollo tecnológico y el uso que de dichos avances se fue dando hasta este momento.

Esmilda Montoya dijo
Hemos entrado en su pagina para investigar sobre la tecnologia mediada y hemos encontrado información interesante, pues con dos compañeras mas somos pasantes del doctorado en mediación pedagógica. Uno de los textos a estudiar es cibercultura. Conociendo la bibliografia con que usted apoya sus textos, existe mucha coherencia con los textos en los que nos estamos apoyando. Ahora que vemos su texto en la pagina nos encanta su planteamiento sobre fractales entre otros temas, esperamos que se haya matriculado para que no siga siendo un ´´sudaca ilegal´´ risas, un saludo cordial de las amigas hondureñas. Esmilda, Maria Elena y Carolina
2 Abril 2007 | 03:16 AM