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La Coctelera

tesisedgar

Categoría: Apuntes (borradores)

23 Enero 2006

Esqueleto de cuestionario para distribiur por Internet

La idea es que este cuestionario se distribuya por Internet, a mi me sirve porque me da ideas de cómo las personas utilizan la MI y así puedo conectarlo con otras reflexiones y encontrar "informantes". Es sólo una herramienta de trabajo más, no el núcleo del trabajo de campo. Si se les ocurren preguntas relevantes o anotaciones sobre estas, adelante con los comentarios.

Cuestionario sobre el uso de la mensajería instantánea.

- Sexo:
- Edad:
- País:
- Tiempo de conexión semanal (aproximada):
- Lugar(es) de conexión (casa, trabajo, cibercafé) en orden de importancia:
- Tiempo de uso de Internet (años que llevas en línea):
- ¿Qué sistemas de mensajería instantánea utilizas y con qué frecuencia?
- ¿Por qué utilizas esos programas y cómo fue que los comenzaste a utilizar?
- ¿Desde hace cuánto utilizas cada uno de dichos programas?
- ¿Podrías decirme si has utilizado programas que ya no uses y por qué?
- ¿Cuántos contactos tienes y qué tipo de relación tienes con ellos? (trabajo, amigos, familiares, etc.). Si puedes enumera cuántos tienes de cada uno.
- ¿Para qué utilizas los mensajeros?
- ¿Qué diferencia encuentras entre los mensajeros y el correo electrónico?
- Siempre que estás conectado utilizas los mensajeros? (en qué casos no y en cuáles si)
- ¿Qué herramientas de los mensajeros manejas?
- ¿Además de para “hablar” qué tipo de recursos utilizas? (webcam, envío de archivos, etc.)
- ¿Qué tan seguido cambias el nombre con el que apareces conectado/a?
- Si usas un mensajero que permite tener imágenes para mostrar, ¿qué imagen(es) usas?
¿Qué tan seguido la cambias?

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18 Enero 2006

Historia de la MI

Historia de la mensajería instantánea
Arquitectura de los sistemas.

Se ha pasado, de un primer momento en donde la expansión de los programas que permitían establecer comunicación sincrónica en la Red , eran “construidos” por usuarios en un formato abierto (open-source) y establecidos como “clientes” (trabajar más este asunto, las 3 arquitecturas de chat, cfr. Okin, 2005)), a pasar a ser programas propietarios “desarrollados por corporaciones para sus audiencias específicas” (Okin, 2005, p. 257) ganando terreno y consolidándose como los sistemas más usados a nivel mundial (AOL Instant Messenger, Yahoo Messenger y Hotmail Messenger), aunque otras compañías también consolidadas han desarrollado sus propios sistemas sin tanto éxito (Google Talk, Apple iChat, etc.). Esto nos habla de la tendencia general de la red a “monopolizarse” por las grandes compañías y que sin embargo, no han frenado el desarrollo de una gran cantidad de programas…..

Análisis de los 3 “grandes”
Yahoo: De la información a la comunicación.
MSN Messenger: Una interfaz, múltiples servicios, una comunicación.
AOL Messenger: El gigante del gigante.

Para trabajar:
- grupos sociales relevantes y los siginificados que otorgan a la IM
- flexibilidad interpretiva (qué es la IM)
- Clausura sobre el signicado socio-ténico de la misma (suponiendo que esté cerrada la "caja negra" de la IM)
Notas:
En sólo diez años el avance en los sistemas ha sido vertiginoso, de ambientes meramente textuales a los sistemas multimedia y que se pueden utilizar con (y como) diferentes interfaces (por teléfono móvil, como teléfono, como sistema de videoconferencia, etc.). Pareciera ser que la búsqueda de nuevos elementos técnicos y la multiplicidad de actividades (entretenimiento, de trabajo, de comunicación), así como la posibilidad de integración y sincronización entre programas (libretas de direcciones, estaciones de radio) y la convergencia multimedia (llamadas por teléfono, intercambio de archivos, juegos en línea, etc.), en tanto que nuevas herramientas de los mensajeros se proponen convertirse en una especie de centro de gestión de información y comunicación, generando así redes “fijas” que se alimenten y dependan en alguna medida de las compañías que los gestionan, otorgándoles de esta manera beneficios en forma de clientes, públicos o usuarios (términos que cada vez parecen menos claros y adecuados para el entendimiento del intercambio de información, bienes y servicios)

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20 Junio 2005

Minietnografía de ejemplo

El Messenger: todo en uno, todos para uno y uno para todos.
Los mensajeros representan una tendencia general en las herramientas tecnológicas de comunicación e información: la convergencia. Los sistemas de Comunicación Mediada por Computadora han pasado, técnicamente, de ser sistemas centralizados (un servidor al cual se conectaban diversas personas y que tenía en su interior un programa que posibilitaba la interacción) como los BBS o el IRC, a sistemas más dinámicos y polifuncionales, iniciando con el ICQ (cuya falla principal, a mi parecer, fue el requerir no sólo un software instalado en un ordenador sino que dicho programa contuviera toda la información y se centralizara, lo que hacía imposible su utilización desde otro ordenador) y llegando a los mensajeros de Yahoo, AOL y Hotmail (y claro, las versiones desarrollas para sistemas operativos como el MacOS o Linux). Estos sistemas de Mensajería Instantánea (IM por sus siglas en inglés) combinan funciones tanto sincrónicas (chat) como asincrónicas (conexión directa al correo de su respectiva compañía), pero además, incorporan elementos audiovisuales que dan una dimensión diferente a la interacción: fotos, perfiles, juegos, navegación conjunta, intercambio de archivos, personalización, “emotíconos”, voz y video. Hablando específicamente del Messenger de Hotmail, que es el que he estado observando, incluso incorpora una novedad en su última versión: los “spaces” (una especie de blog con recursos para poner fotografías, listas de música, ligas y comentarios) y que hacen que el Messenger de Hotmail se convierta también en una especie de agenda de vínculos o, más aún, en una red de editores (que a su vez remiten a otros en sus páginas y eso continúa la expansión del sistema). Al respecto, un primer asunto importante es la astucia con que Microsoft (compañía dueña de ambos sistemas) ha entendido esta tendencia y ha logrado que prácticamente todo usuario de Internet tenga una cuenta en Hotmail y que al utilizar el Messenger esté al mismo tiempo generando su propio espacio, que queda a merced de las incursiones publicitarias que se incorporan como menú en una barra a la izquierda. A diferencia de los sistemas anteriormente citados, en donde el “dueño” del BBS podía ser prácticamente cualquier persona con un ordenador conectado a Internet (pero que a la vez estaban más controlados por dicha persona u otras con mayores privilegios), el Messenger no tiene “dueño” y sin embargo Microsoft, como empresa, está dentro del diseño y por lo tanto determinando de alguna manera su uso. De esta manera, se ha ganado una cierta “libertad”, al menos en que cada quien puede utilizar su mensajero como quiera, pero a la vez se pierde toda posibilidad de diversidad y se “estandariza la comunicación” (habría que revisar la tendencia de Linux al respecto).
Ahora bien, los mensajeros toman como referencia a sus predecesores e incorporan los elementos más representativos de ellos, por ejemplo, incorporan todos los elementos visuales de los sistemas de CMC en la web, pero en un sistema controlado por cada usuario, es decir, cada persona “escoge” o “invita” a su grupo de personas, a diferencia de los sistemas anteriores como el BBS, en donde las personas se reunían en torno a temáticas o foros. En los mensajeros, en cambio, las temáticas y las personas giran en torno al usuario del sistema, lo que le da mayor control y a la vez lo hace sentir más “entre amigos”. Así, en un solo espacio reúne lo que anteriormente requería varios (chats, correos electrónicos, servidores ftp, etc.).
La presentación de cada persona sigue siendo fundamental y se continúa la tradición de los nicks (cfr. Bechar, 1996). Sin embargo, al requerirse la dirección de correo electrónico como dato sine qua non de entrada para un contacto a la lista personal, se pierde uno de los elementos más atractivos de los sistemas antiguos, a saber, el anonimato. Y aunque, a diferencia de los sistemas antiguos, el nombre aquí puede variar con cada entrada al sistema, al estar dentro de una lista de alguien siempre habrá un control de qué persona es la que se encuentra en línea (incluso más, el sistema tiene un control de pertenencia a la lista de otras personas, de manera que se puede decidir a priori si se da permisos de entrada a la lista a cualquiera o no). Ahora bien, la cuestión de la identidad, aunque se restringe a la personal, se enriquece con el uso de frases (que pueden variar incluso con cada entrada al sistema o cada vez que se decida así) y con la posibilidad de mostrar una imagen (que aunque en la mayoría de los casos es una foto de la persona, en otros es una imagen predefinida por el programa y en muchos otros es una imagen que represente algo para dicha persona), llegando incluso al uso de la webcam y el intercambio de voz.
El aprendizaje en el uso del sistema se da en forma de una “academia red” (cfr. Himanen, 2001), ya que dentro de la misma interacción se suceden acciones que, al no conocerlas la persona que las presencia, pide (¿exige?) que la persona que las llevó a cabo le enseñe cómo hacerlo. De esta forma, parece ser una especie de “imperativo social” el que una persona enseñe a ejecutar una acción a otra cuando la primera la ha aprendido y utilizado frente a la segunda, sobre todo cuando ésta “presume” de saber algo que la otra todavía no sabe.
El Messenger parece coincidir con un “horario de oficina”. Así, la mayor parte de las personas que tengo en mi lista se conectan en ese horario y, a la vez, varias señalan tener la misma tendencia en sus propias listas, lo que puede deberse a que la mayoría de los contactos tiene acceso desde el trabajo, aunque muchas personas apuntan conectarse cuando están en casa. En todo caso, lo que sí parece claro es que la distinción entre tiempos de ocio y de trabajo se difumina, siendo la distinción importante si la persona está “conectada/no conectada”. En la lista hay personas diversas, desde compañeros de trabajo hasta amigos, pasando por familiares y conocidos; lo interesante es que el mismo sistema preconfigura 3 posibles grupos de personas: amigos, familiares, compañeros de trabajo, de manera que cada persona puede personificar sus propios grupos. De esta manera, aun dentro de un amplio grupo de personas, se establecen separaciones de carácter social. Así mismo, las separaciones se pueden establecer en general con los “estados” (en línea, ocupado, ausente, al teléfono, vuelvo enseguida, salí a comer y desconectado). Ahora bien, parece haber cuatro tipos de conversaciones que se pueden realizar a través del mensajero (al menos en su fase inicial): aquéllas que están dirigidas a un objetivo específico (que suelen ser las de trabajo, aunque no siempre); las que buscan un objetivo general (por ejemplo, hacer una pregunta sobre algún tema pendiente, sobre una tercera persona o acerca de la salud de alguno de los participantes en la conversación, también transmitir alguna información que por otro lado podría obtenerse igualmente, comentar una noticia, etc., y que pueden desarrollarse hasta una conversación más personal); las conversaciones que llamaré de “mantenimiento”, es decir, conversaciones que consisten sólo en un saludo y/o en un icono gestual, el envío de una fotografía o una animación y que en principio buscan sólo llamar la atención de la persona a la que le son enviados (en principio es sólo una forma de saber si pueden iniciar una conversación o si no es el momento adecuado), resultando, por lo general, intercambios muy cortos, como un pequeño descanso de las actividades que se estén realizando en determinado momento. Por último, están las conversaciones que más que centrarse en un objetivo o tema particular buscan establecer el nexo con determinada persona (por ejemplo, conversaciones entre una pareja sentimental, entre amigos entrañables, entre familiares y que suelen ser las conversaciones más largas, tanto en tiempo como en número de líneas).
El mensajero es, de esta forma, una compilación de varios elementos usados, en y para el Internet, que se convierte en pieza fundamental, es decir, en EL SISTEMA de CMC, pero además se moldea de diversas maneras, como una herramienta de trabajo, un espacio de diversión, una forma de control, un espacio para la socialización, etc. Pareciera ser que el Messenger es en principio un elemento más del ecosistema tecno-comunicacional (como el teléfono o el móvil), una herramienta de comunicación muy potente (por los dispositivos que reúne). Sin embargo, y llevándolo un paso más allá, me parece que el Messenger se ha convertido en una herramienta de “pertenencia social”, un dispositivo de tecno-presencia y de existencia real en el ciberespacio. La mayoría de las personas que utilizan el Messenger tiene una conexión automática al Messenger apenas se enciende la computadora (acción que viene por default en el sistema) y que esto genera una especie de “tranquilidad” ya que uno entra en “existencia” por la posibilidad de interactuar. Por otro lado, el no tener esa conexión redunda en una especie de agobio por no poder comunicarse con las personas y poder perderse alguna noticia importante. Esta sensación se acentúa con personas (como es mi caso) que, de tener una red de amistades tanto físicas como “virtuales”, debido al desplazamiento geográfico pasan a tener sólo contacto con ellas a través de Internet. Esta “necesidad” constante de “estar en línea” para poder “existir”, se ve además secundada por el hecho de que cada vez hay más actividades, tanto de ocio como de trabajo, personales y sociales que dependen, o que al menos pasan por, el uso del Messenger: el correo electrónico, la transmisión de archivos, el intercambio de fotos o incluso el conocer los estados de ánimo de las personas que están conectadas, como una especie de “noticias diarias” sobre las personas de la lista. Por ejemplo, el leer los Nicks de la lista del Messenger porque luego así se puede saber cómo están las personas por las frases que ponen de inicio.
Dada la característica del Messenger de ser un software que, instalado en cualquier computadora, puede ser “apropiado” por cada usuario que la use, las personas de repente suelen conectarse a su cuenta cuando están en una computadora con conexión a Internet, “casi siempre” se conectan al Messenger para ver quién está en línea o si tienen nuevos correos o para saludar a alguien.

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20 Junio 2005

"Agenda"

Joder, llevaba escritas como mil cosas y no sé qué hice que se borró (mucha tecnología pero una tecla mal pulsada y bum, se pierde la mejor reflexión, bueno, este no era el caso).
Una vez dicho lo anterior, trataré de retomar el hilo.
Decía que proponía una "agenda" de trabajo (tomando en cuenta que más o menos creo que hemos llegado a un par de puntos en común, y que señalo dentro de la agenda):

1. Revisar a fondo el asunto de los ECyT, tendré que leerme tu libro y si pudieras darme una especie de "guía bibliográfica" para entrarle, pues podría ponerme a pensar en ello durante el verano (sigo sin resolver nada de nada con las burocracias, pero yo sigo firme). No sólo porque es el tema que dominas sino porque creo que podría ser interesante utilizarlo como base, aunque todavía no lo conozco a fondo.

2. Aquí debo confesar, y creo que en esto coincidimos, que mi interés académico por el rollo de la CMC es porque hace muchos años que soy un "nativo" y la he visto practicamente nacer y desarrollarse (al menos en mi entorno tercermundista y provinciano) y creo que la CMC, como objeto de estudio, puede ser interesante por varias cosas:
a) Por que implica muchos elementos de lo "social" sin muchos de los elementos que siempre se habían propuesto como importantes para ello (el territorio, la historia, la comunidad, el idioma, etc.). No quiero decir, como dicen varios, que representa necesariamente una nueva forma de comunicación ni mucho menos, pero sí que la comunicación, en combinación con la tecnología, ofrecen algunas posibilidades novedosas para la interacción (habría que revisar a Goffman).
b) Porque para muchas personas está resultando el principal formato de comunicación (la mediada por la tecnología), otra vez, hace siglos que hay cartas, llevamos ya un rato con el teléfono etc. Sin caer en Reingholadas (me estoy terminando su libro, un poco exagerado y autoungido el tío), si creo que sería un objeto de estudio que podría conectarse con procesos más amplios y resultar, al menos, ilustrativo de cómo se está gestando lo social en nuestra época.
Resumiendo, que creo cumplir con el asunto de ser "nativo", y lo que creo que me quisiste decir es que lo aproveche para tratar de preguntarme cosas sobre ello desde dentro. Entonces, el segundo punto de la agenda es poner en orden algunas de las ideas que he trabajado en torno a los sistemas de IM (para no caer en uno solo) y te presento un textito que podría ser la base de una reflexión más sesuda pero ya partiendo del objeto mismo.

3. El tercer punto de la agenda sería quedar para tomar unas cañas un día de estos, de hecho, con césar, habíamos comenzado a maquinar la idea de invitarte a ti y a Monse (así se escribe cierto) a cenar un día con nosotros. Ya me dirás cuál de las combinaciones puede ser.

Seguimos

P.D. ¿No has perdido la paciencia todavía no? (espero no llegar a ser uno de esos "coñazos" de tu agenda académica :P)

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7 Junio 2005

Primer apunte

Los sistemas de CMC como herramientas tecnoculturales, un campo pendiente (título provisional).

Hacia una "Tecnosociología" de la comunicación, el caso de la CMC.
Los estudios sociales de la tecnología no son nuevos y de hecho llevan un largo camino recorrido. Especialmente si entendemos a la tecnología en el sentido amplio que puede hacer que, desde ésta óptica, se estudie desde una televisión hasta un lápiz, desde el lenguaje hasta una bicicleta (buscar referencias). Sin embargo, las propias condiciones, separaciones disciplinares, áreas y objetos de estudio han traído como consecuencia que determinados tipos de análisis sólo se realicen desde ciertos sectores y no se incorporen como unidad de análisis en trabajos sobre sistemas tecnológicos específicos, y mas grave aún, que no se incorporen a los estudios sobre usos e impactos sociales de determinada tecnología o, en el caso que me interesa llevar a cabo, sobre los estudios de la comunicación a través de un complejo sistema sociotecnológico (cfr. Castells, 2000). Esto es especialmente válido en los trabajos sobre las llamadas “nuevas tecnologías” como el Internet y las computadoras. En ese sentido y centrándome en el objeto de estudio que me ha ocupado en los últimos tiempos, la Comunicación Mediada por Computadora (CMC), hasta ahora los análisis que se han desarrollado en torno a ella han tomado como puntos de partida: por un lado la relación que existe entre los usuarios y los diversos sistemas (es decir el uso del software y el hardware) para dicha comunicación; su uso y apropiación, y su relación con las posibilidades (y limitaciones) técnicas de dicho equipo (cfr. Gómez, 2005). Por otro lado, han tenido como objeto de estudio la interacción entre personas y grupos, independientemente de la capacidad técnica de las herramientas que se utilicen para ello. Es decir, los estudios sobre la CMC parten del uso de una “caja negra” (Latour, 1998). Queda así pendiente el análisis sociológico sobre las características y posibilidades técnicas de cada uno de los sistemas de CMC en relación no sólo al producto construido y su uso, sino al proceso de diseño, implementación y difusión de dicho software y su relación con posibles cambios en el campo social donde se ponen a prueba, así como a sus características más sociotécnicas. Estas consideraciones podrían, en determinado momento, circunscribir, limitar, potenciar o incluso dar forma al tipo de interacción, uso y apropiación que del sistema tengan los usuarios, por ello es importante al menos intentar una revisión descriptiva sobre su desarrollo. Haciendo hincapié en que esto por supuesto no significa que la tecnología por si misma determine el uso que se hará de ella, ya que:

Ni la tecnología determina la sociedad ni la sociedad determina la tecnología: ambos dominios se coproducen constantemente en un proceso en que la distinción misma entre lo social y lo técnico constituye un factor estratégico más en las actividades de los participantes (Aibar, 2002 , p. 47)

Sin embargo, creemos que éste puede ser un punto de partida importante para esta relación. Por otro lado, será interesante apuntar la posibilidad de que dicha relación haya podido potenciar la difusión de algunos sistemas por encima de otros y que esto haya dado como consecuencia que determinada construcción social, basada en la interacción a través de una computadora, haya predominado sobre otras. Estudios de este tipo se están desarrollando cada vez más bajo el concepto de “usabilidad” y el de Interacción “Humano-máquina” (Human Computer Interaction). Sin embargo, todavía no se han difundido en los trabajos sobre la CMC.

Apuntes teóricos: Sociología de la ciencia y la tecnología como punto de partida.
Un primer punto de partida para esta búsqueda se fundamenta en lo que Winner (1987) señala como la “política inherente en los objetos tecnológicos”. Es decir, el hecho de que: “las tecnologías no son simples medios para las actividades humanas, sino también poderosas fuerzas que actúan para dar nueva forma a dicha actividad y a su significado” (p.22). Por ello, Winner señala que, “lo que se necesita es una interpretación de las maneras, tanto obscuras como ocultas, en que la vida diaria se transforma por el rol mediador de los elementos técnicos” (p. 25) y que si bien esta ha sido una de las constantes en trabajos anteriores (Gómez, 2003, 2002), había partido de que las características tecnológicas ya estaban dadas y mi preocupación era en torno a su uso y apropiación. De esta forma, se vuelve necesaria una revisión previa a ese momento (que no es uno ni es estático ni mucho menos, sigue sucediendo conforme la interacción va dando sentido a los elementos tecnológicos), una revisión que tome en cuenta la producción de dichas herramientas tecnológicas ya que, como nuevamente menciona Winner:

Si nuestro lenguaje moral y político para evaluar la tecnología incluye solamente categorías relacionadas con herramientas y usos, si no incluye cierta atención al significado de los diseños y las disposiciones de nuestros artefactos, en este caso estaremos ciegos a muchas cosas que son intelectual y prácticamente cruciales (1987, p. 41).

Siguiendo entonces esta invitación, la intención será hacer un recorrido por la historia de la CMC con un énfasis especial en la relación entre el desarrollo tecnológico y el uso que de dichos avances se fue dando hasta este momento.

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Sobre mí

Soy Edgar, un sudaca en Madrid, legal, eso si, pero sin matriculación oficial, sin convalidación de su título y sin beca. Un sudaca que reivindica su derecho a existir en el mundo académico (¿burocrático?). El segundo personaje de este "Tinglao" (Rubén dixit.) es Rubén, mi director de tesis (si es que logro matricularme y hacerla algún día). Digo esto por si acaso se le ocurre a alguien caer en este lugar perdido del mundo de la ciencia (y del ciberespacio).

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